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Cumbre de los pueblos

Compartimos un artículo sobre el encuentro que se realizará el mes que viene en Mendoza.

Por Pascual Manganiello

Relaciones Internacionales “Agrupación Jorge Di Pascuale” 

Delegados y delegadas de organizaciones sociales y populares de todas las regiones del continente, desde el Caribe hasta la Patagonia, trabajadores, campesinos, indígenas, jóvenes, intelectuales y adultos mayores, de todas las razas, mujeres y hombres amantes de la paz nos encontraremos en Mendoza (Argentina) para hacer oír la voz de todos los pueblos de nuestra América contra las políticas neoliberales y anti populares de algunos gobiernos de la región. 

Nos encontraremos nuevamente frente a la Cumbre del MERCOSUR que reúne a los presidentes del bloque regional, porque aunque los discursos oficiales siguen llenándose de palabras sobre la democracia y la lucha contra la pobreza en Argentina, Brasil y Paraguay los pueblos seguimos sin ser tomados en cuenta a la hora de decidir sobre nuestros destinos. 

También participaremos en esta Cumbre de los pueblos para profundizar nuestra resistencia a las calamidades neoliberales orquestadas por el imperio del norte y seguir construyendo alternativas nacionales, populares, democráticas y latinoamericanista. Vamos a encontrarnos para defender las conquistas logradas en la última década en el marco de los procesos democráticos y los gobiernos populares de la región, remarcando el hecho de que es posible continuar el curso de la historia de nuestra América insumisa comprometiéndonos a seguir avanzando por ese camino. 

En este año, la cumbre oficial de MERCOSUR se realizará bajo la “presidencia pro empore” de Argentina que, junto al golpista Temer en Brasil y Cartes en Paraguay, son gobiernos que se inclinan ciegamente a la ortodoxia neoliberal, a los tratados de libre comercio, a la destrucción de la integración regional, y a los dictados de Washington con la honrosa excepción de Venezuela, Uruguay y Bolivia. 

En este contexto, Estados Unidos no abandona su estrategia de dominación geopolítica e intenta por todos los medios reafirmar su hegemonía en el continente con tratados de libre comercio bilaterales o regionales, “asistencia” técnico-militar, desestabilización de gobiernos electos democráticamente , bloqueos económicos (Cuba y Venezuela), golpes de estado parlamentarios (Honduras, Paraguay, Brasil), injerencia y amenazas de intervención militar (Venezuela); y pretende incluso imponer la política de "seguridad" de los Estados Unidos a toda la región. 

El gobierno de Estados Unidos no se conforma con avanzar las piezas del rompecabezas de su dominación en el continente. Insiste en acomodarlas en un marco hegemónico único y no ha renunciado al proyecto del ALCA. Ahora, sus gobiernos incondicionales tienen la pretensión de revivir el cadáver del ALCA, cuando los pueblos han expresado reiterada y claramente su rechazo a una integración subordinada a Estados Unidos. 

La estrategia de los gobiernos neoliberales a favor de las corporaciones y EE.UU. ha sido acompañada de una creciente militarización del continente y de instalación de bases militares estadounidenses. Ahora intentan elevar su política de seguridad a compromiso regional con el pretexto del combate al terrorismo y el narcotráfico, cuando la mejor forma de acabar con ellos sería el revertir la política intervencionista y colonialista del imperialismo. 

Estos gobiernos de neto corte neoliberal intentan revertir los avances económicos, sociales y laborales alcanzados en la última década. Su marketing está lleno de palabras vacías y propuestas demagógicas para combatir la pobreza y generar empleo decente. Lo concreto es que sus políticas perpetúan un modelo que ha hecho cada vez más miserables e injustos a nuestros países. 

Modelo que favorece a unos pocos, que deteriora las condiciones laborales, generando desempleo y bajos salarios, profundiza la migración, la destrucción de las comunidades, el deterioro del medio ambiente, la privatización de la seguridad social y la educación, la implementación de normas que protegen los derechos de las corporaciones y no de los ciudadanos. 

Para imponer estas políticas, el imperialismo y sus cómplices cuentan también con el chantaje de la deuda externa, dado que el endeudamiento externo somete a las naciones al arbitrio de las potencias y las corporaciones, impidiendo el desarrollo de los pueblos en violación de todos nuestros derechos humanos. 

Los gobiernos neoliberales no ofrecen ninguna salida concreta a los pueblos, como sería la anulación y no pago de la deuda ilegítima, la restitución de lo que se ha cobrado de más y el resarcimiento de las deudas históricas, sociales y ecológicas adeudadas a los pueblos de nuestra América. 

Las y los delegadas/as a la Cumbre de los pueblos estaremos presentes en Mendoza no sólo para denunciar estos hechos, sino también porque venimos resistiendo las políticas neoliberales y construyendo alternativas populares a partir de la solidaridad y la unidad de nuestros pueblos, construyendo tejido social desde abajo, desde la diversidad de nuestros movimientos, con el propósito de alcanzar una sociedad inclusiva, justa, digna, libre y soberana.